Toda empresa produce residuos, y con ellos, obligaciones. El marco es la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Estas son las obligaciones esenciales, aplicables a cualquier flujo — incluidas las colillas.
Ser responsable del residuo
El principio de fondo: el productor del residuo es responsable hasta su tratamiento final. No basta con entregarlo a cualquiera; hay que asegurarse de que se gestiona correctamente y documentarlo. Es la base de todas las demás obligaciones.
Separar en origen
La ley impulsa la separación en origen de cada flujo, para facilitar el reciclaje y la valorización. Cada residuo se identifica con su código LER, que determina cómo debe gestionarse y si es peligroso o no.
Documentar la trazabilidad
La empresa debe llevar un archivo cronológico de los residuos producidos y entregados, emitir un documento de identificación en cada traslado y presentar una memoria anual según el caso, a través de la plataforma eSIR o la autonómica. Es lo que un auditor comprueba.
Entregar a un gestor autorizado
Los residuos deben entregarse a un gestor autorizado que los valorice o elimine conforme a la ley. La gestión completa — separar, almacenar, trazar y entregar— cierra así el ciclo de responsabilidad del productor.
Obligaciones específicas: el caso de las colillas
Algunos flujos tienen normas propias. Para las colillas, el Real Decreto 1093/2024 obliga a los centros de trabajo con áreas exteriores para fumar a instalar contenedores específicos, y sitúa a los fabricantes bajo responsabilidad ampliada del productor. La colilla es un residuo no peligroso (LER 20 01 99) que, aun así, hay que gestionar de forma trazada. Ver las obligaciones específicas sobre colillas →