La Lista Europea de Residuos (LER) es la nomenclatura común que clasifica cada residuo con un código de seis cifras. Es la base para gestionar, trasladar y documentar cualquier residuo, porque de él depende, entre otras cosas, si se considera peligroso o no.
Cómo se lee un código LER
El código de seis cifras se organiza por capítulos según el origen o el tipo de residuo. Las dos primeras cifras identifican el sector o la actividad; las siguientes, el proceso y el residuo concreto. Clasificar correctamente el residuo con su código LER es el primer paso de toda gestión: condiciona el documento de identificación, el transporte y el tratamiento.
El asterisco: peligroso o no peligroso
Un código LER marcado con asterisco señala un residuo peligroso, sujeto a una trazabilidad reforzada y a un transporte autorizado. Un código sin asterisco es un residuo no peligroso. Esta distinción es clave para no sobredimensionar las obligaciones: no todos los residuos exigen el mismo nivel de control.
La colilla: LER 20 01 99
La colilla recogida por separado entra en el código LER 20 01 99, dentro del capítulo 20 (residuos municipales), sin asterisco: es decir, no peligroso. Esto significa que hay que gestionarla de forma trazada — con documento de identificación y archivo cronológico — pero sin las cargas de un residuo peligroso. Es una buena noticia para las empresas: la gestión es exigente en trazabilidad, no en complejidad.
Por qué importa para la empresa
Conocer el código LER de cada flujo permite gestionarlo bien desde el origen, con la recogida selectiva adecuada, y documentarlo correctamente en las auditorías. En el caso de las colillas, saber que son un residuo no peligroso ayuda a dimensionar el servicio sin excesos: recogida regular, contenedores adecuados y trazabilidad, sin más.